Biografía

Primer Alcalde Socialista electo en votación popular de la II República en Úbeda.


Nacido en 1898 en Úbeda (Jaén). De familia de alfareros, reside en la famosa Calle Valencia, donde conviven habitualmente la mayoría de trabajadores de este gremio. Su padre, José López Rus (hijo de Baltasar López Muñoz y Josefa Rus Ogayar, hermano de Francisco López Rus)**, fallecido en 1930, y su madre, Teresa Ruiz Martínez, fallecida unos años antes que su esposo.
Era el mayor de siete hermanos: seis varones, de los que murieron tres siendo niños; Antonio, fallecido en 1960; Manuel, fallecido en 1961, el último varón, once años menor que él; y Josefa, la única niña, fallecida con 20 años en 1933, la benjamina.
Genuinamente autodidacta; fue leyendo libros como llegó a los ideales Socialistas de Pablo Iglesias. Se afilió al PSOE y fue un miembro importante de la Agrupación de su pueblo.
Con 33 años vive las elecciones del 14 de abril de 1931. Ese día, Baltasar dice en Salón de Plenos: “Señores ciudadanos, desde este momento queda declarada oficialmente en Úbeda la República. Este acto es sencillo como todos los que estamos celebrando...”, la voz se le rompe y no puede acabar el discurso entre vítores del público.
Es el segundo concejal más votado, en una población de más de 27 mil habitantes. Según las leyes electorales vigentes en nuestro país entonces, será el Primer Teniente de Alcalde para Ildefonso Moreno Biedma, republicano lerrouxista. Su partido, la Minoría Socialista (PSOE), obtiene 8 concejales en las elecciones, de un total de 13 que logra la Coalición Republicano-Socialista. En la otra bancada tiene al Partido Centrista (12 concejales), hermanado del Sindicato Agrario, compuesto fundamentalmente por los terratenientes y pudientes de la ciudad[1].
La noche del 6 de mayo siguiente, el pueblo, a la salida del Salón de Plenos, la emprende con los concejales conservadores y tradicionalistas. Ildefonso Moreno comete el error de alentar a las masas y, el 7 de julio, estos hechos le obligan a dimitir. Es nombrado Baltasar como Alcalde-Presidente con los 13 votos republicanos, pues los conservadores abandonan los Plenos aludiendo temores a más represalias.
A lo largo de los tres años que ejerce, el sufrimiento y el sacrificio que hace no tiene parangón para levantar a la clase obrera de su pueblo y al pueblo en general. Hombre comedido, sensato, tranquilo y obstinado en contra de la violencia, llega a tener problemas en su propia Agrupación por la radicalización virulenta del resto de los miembros.
Tras morir el Portavoz de la Minoría, Antonio Cruz Ruiz, el 3 de marzo de 1933, hombre de idénticas características a él y que suaviza las radicalizaciones de los otros compañeros, Baltasar es obligado a abandonar la agrupación por sus discrepancias graves con el nuevo Portavoz, Blas Duarte Ortiz (u Ortega, según la nota en Prensa de su entierro), hombre apasionado e insidioso.
Al día siguiente de su separación de los compañeros de Agrupación (escisión), el 10 de mayo de 1933, Baltasar dimite en buena lógica de su cargo de Alcalde.
Sin embargo, el grupo conservador y los republicanos asistentes no la aceptan. Según todos ellos, es el único como representante popular que puede ejercer este cargo con responsabilidad y diálogo entre todos. Baltasar, a su pesar, se somete a la decisión. Y vuelve a salir Alcalde-presidente por unanimidad.
Continúa su labor, tratando siempre de acercar posturas entre los concejales de la Minoría Socialista y los de la Minoría Centrista, fundamentalmente entre sus portavoces respectivos, Blas Duarte y Nicolás Vázquez. Ambos tendrán numerosos enfrentamientos dialécticos que rozan la violencia verbal en muchas ocasiones, interrumpida por la fuerza de un alcalde enérgico. De hecho, Duarte es suspendido temporalmente de su cargo como Concejal por el Gobernador durante unos meses de febrero a mayo de 1934, por insultos y ofensas públicos a los Concejales y al Gobierno.
Así Baltasar pone a Úbeda entre los pocos pueblos de la provincia, y de España, que menos altercados públicos tiene que padecer. Con la tremenda Crisis de Trabajo, con los escasos ingresos de un pueblo que crece y que tiene hambre, con instalaciones de luz, agua, acerados, alcantarillados, sanidad, etc., decimonónicos, va poco a poco haciéndolo progresar, nunca sin olvidar sus convicciones de laicidad de lo público y de dar preferencia al obrero frente al terrateniente.
En 1934, tras la sublevación de Asturias, el socialismo se resigna al gobierno de la Derecha. Baltasar, en un alarde de idealismo y honradez, dimite por segunda vez, el 18 de octubre de este año.
Esta vez, los concejales aceptan su dimisión. Al despedirse, dice: “estoy cansado y creo que no soy el más adecuado en este cargo por las orientaciones del Gobierno de la República (PRR y CEDA)”.
Y sobre su sucesor dice: “entiendo que en buen régimen republicano, el cargo debe otorgarse por los que, avalados con el voto ciudadano, representan la voluntad del pueblo que quiso concederles libremente sus sufragios. Los cargos deben otorgarse por méritos y no por favoritismos. Agradezco a todos y me despido sobre todo del pueblo, para quienes he dirigido mis trabajos y sacrificios”.
Durante este tiempo hasta las elecciones generales que gana el Frente Popular, muchos de los concejales socialistas y republicanos o dimiten de sus cargos o piden permisos para ausentarse. Él se queda[2] y se mantiene firme protestando por las medidas que adoptan los centristas, ya cedistas: despidos masivos de personal municipal (casi todos los Guardias Municipales y los Vigilantes de Arbitrios, por ejemplo), decisiones arbitrarias en pro de economías ficticias del erario público (por ejemplo,
 perdonan a dueños de cortijos el pago de arbitrios, mientras suben los impuestos de alimentos de primera necesidad); trueques de fincas municipales donde laboran jornaleros por edificios de la población; ceses de personas, posiblemente “non gratae”, con la excusa de su falta de productividad, etc.
El 23 de enero de 1935, el Gobernador Mato decide, por las ausencias, permisos y dimisiones de los concejales de la Coalición Republicano-Socialista, suspender[3] a casi todos menos a Baltasar y a Ildefonso Moreno. Ambos eran ex-alcaldes y los cedistas los consideran los únicos representantes de las Minorías salientes que mejor podrían ejercer sus derechos emanados de las elecciones, sin provocar altercados en la población. Además eran los concejales con más votos en las elecciones.
No es la primera vez que ocurre, ya Urdapilleta lo hizo el 7 de agosto de 1931, situando en lugar de los dimisionarios concejales centristas, a 4 concejales de la Coalición.
Tiempo después, el Gobernador Gerardo Fentanes Portela del AR-ORGA, afirma que su antecesor actuó equivocadamente y contra la propia Ley Municipal y repone a los centristas.
Viendo que su esperanza de Elecciones Municipales se desvanece, Baltasar alega enfermedad y se retira de los Plenos. Volverá puntualmente para votaciones importantes, sobre todo en lo referente a la traída de aguas potables y a las obras municipales para sofocar el paro. El gobierno de Úbeda está ya en manos de un grupo (CEDA) que impide disensiones o enfrentamientos[4].
Cuando el 16 de febrero de 1936, el Frente Popular se hace con el gobierno de la nación, los miembros de sus agrupaciones locales deciden hacerse con el poder también en los municipios. Ninguno de los que ocupa el Ayuntamiento ha estado en los debates de los Plenos hasta entonces y, por tanto, todos creen ciegamente que es un disidente, por quedarse cumpliendo sus funciones como concejal. Es expulsado con los demás por orden del Gobernador Rubio. Forman una Comisión Gestora de la que, sorprendentemente para 
Blas Duarte Ortiz (u Ortega, ver arriba),  según expresa en el Pleno de investidura, lo nombran Presidente (con 16 votos de 17)[5].
El 22 de julio de 1936, comenzado el Levantamiento, Baltasar es apresado por milicias cenetistas, según algunos testimonios (hay quien cree que fueron miembros de la FAI llegados de Linares). Es encarcelado con 4 concejales más, tres de derechas y un republicano, curiosamente también suspendido por el Gobernador en 1935. Un total de 53 personas se encuentran en esos días en la Cárcel de Partido de Úbeda.
La aciaga noche del 30 al 31 de julio, insuflados los ánimos, aterrados por la cercanía de las tropas insurrectas, una masa de fanáticos se dirige, con ansia de venganza y desquite, a las puertas de la cárcel. Cortan las conexiones telefónicas y las que quedan, solo transmiten del Alcalde, Blas Duarte, la orden de no reaccionar.
Un Funcionario de prisiones abre las puertas y deja pasar a tres enloquecidos gritando por los pasillos: “Os vamos a sacar, para que veáis que somos mejores que vosotros”. Los presos intuyen lo que ocurre y se niegan a salir. Pero, finalmente, con las armas en las manos, los tres obligan a todos a ir saliendo. Conforme aparecen por las puertas, una ráfaga de disparos los deja sin vida. Mueren casi todos. Solo tres se libran, a los que inesperadamente perdonan la vida.
Al día siguiente, el médico forense pone a todo el personal del Hospital a hacer las autopsias, según su propio testimonio, para “evitar que los quemen”. Los cuerpos quedan a disposición de las familias que se atreven a reclamarlos, los demás, yacen en una cripta.

Baltasar es enterrado por los suyos en 1 de agosto de 1936, a los 38 años. Teniendo que soportar las sornas de un pueblo olvidadizo y desagradecido.


Biografía en la Fundación Pablo Iglesias [6].
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[1] Según La Provincia, prensa ubetense de tendencia monárquica coetánea, fueron 14 a 11. Sin embargo, a través de la lectura de las Actas, creo que los resultados fueron 13 a 12, aunque la adscripción del "centrista", Lucas Sanjuán, me resulta complicada de confirmar.

[2] Según los testimonios familiares, fue su mujer quien más apoyó la decisión de quedarse.
[3] Desobediencia Grave y alteración del orden público. Artículo 189, Ley Municipal de 2 de octubre de 1877 (en vigor). Todos podrían haber recurrido ante el propio Gobernador o ante el Ministerio de Gobernación. No lo hicieron.
[4] De hecho, el 5 de julio de 1935, el Alcalde Muñoz cae enfermo, pero el concejal interino, Navarrete Orcera, y otros, no creen en la veracidad ni del informe médico ni de la enfermedad en sí y solicitan un nuevo Alcalde. El 16 de agosto siguiente, son suspendidos por el Gobernador Interino y sustituidos por nuevos concejales.

[5] Duarte regresa en esos días de Madrid, sabiendo que iban a formar la Comisión Gestora. Fue recibido por una multitud en la Estación de La Yedra. El testimonio oral de la época cuenta que era considerado un "agraviado" por la Derecha ubetense, al haber sido expulsado del consistorio (de hecho, existe una letrilla popular que lo relata: "El compañero Duarte / que viene de Madrid / lo echaron las derechas / hoy lo tenemos aquí. / Gracias al pueblo de Úbeda / y a todos sus colaboradores / ..."). De aquí nace la infamia sobre Baltasar, ya que se hizo creer a la gente que los concejales de izquierdas habían sido expulsados del Ayuntamiento como represalia por la Revolución de Octubre de 1934. Incluso, hay quien cuenta que hasta fueron encarcelados. Sin embargo, aunque los hechos de Asturias afectaron, la realidad fue que todos ellos, incluido Baltasar, o dimiten de sus cargos o se ausentan de los Plenos hasta que el Gobernador, atendiendo a la denuncia de la Derecha, eso sí, los suspende. Blas Duarte no venía de Madrid de la cárcel, venía de la capital porque él mismo decidió trasladarse a vivir allí, haciendo absoluta dejación de sus obligaciones como Concejal y cometiendo un delito contra la Ley Municipal: no se puede renunciar al cargo.
[6] Aséptica y poco conflictiva (versión 2015). Redactada de nuevo sin mi consentimiento (2018). 
** Noticia que recibo de un pariente recién conocido, Mateo Sevilla Expósito, bisnieto de Francisco López Rus, e hijo de José Sevilla López. Gracias por tu información.

1 comentario:

  1. ¿Qué crimen cometió mi abuelo Nicolás Vázquez Fernandez, que a pesar de que indago, han borrado su memoria y solo enaltecen a sus asesinos o a los que dieron la orden para una detención ilegal por fuerzas del estado (guardia civil) y masacrado en una cárcel del estado por una dejación de funciones del alcalde?

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